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  Tendrás que ser capaz de impregnar con tu sentir tus palabras.

Infinita espina

El amor, en sus portentos traicionado,  Indeciso e s como una invisible e infinita espina. Con el tiempo, en la parodia, sin pasión, Su oblicua punción al traidor derriba.

En silencio estruendoso

Abrele a Dios la puerta de tu corazón  Sin restricción,  No temas. Porque en las hendiduras ocultas De tus dudas esta él.  Que en silencio estruendoso, tus titubeos  Insensatos, ancestralmente  consciente abruma.

Que?

Que sueñas mientras viva  Duermes obscura frente al climax?.

Algarabía

Mantén alerta  La algarabía inserta en el amor,  Y vivo el silencio, Enroscado con brio en los sentidos.

Inevitable

Inevitable, la bondad dura como el acero, Indeleble m e conmueve. Como cuando e n un desierto  tenaz,  Ves caer en asombro entero,  Sin sombra, impolutos copos de n ieve.

Estas ahí

Estas ahí, sonriendo partida detrás de tus huestes. Desde que terrestre,  Mataste inconsciente tu amor celeste.  Aquel que desnudo presagiaba sin juicio mi muerte.
Declina, declina,  Tu hueca dureza, violentamente intestina.                        Cuando ante ti, moribundo, Iracundo un venerable corazón se inclina.

Descansa

Descansa, necesitas alejar tu corazón de la maligna farsa; Los montes, las flores, los mares, las aves, El viento que suave acaricia tu rostro, son sin falta honestos. No reveles tu interior a quienes silencian la sinfonia d el amor. Y prefieren cobardes, danzar arrodillados al ritmo disonante, Del engaño deslumbrante.

Ferviente

Era silvestre, como esa mujer amada  ferviente, A quién puedes mirar a los ojos seguro, de frente. Hasta ese momento fatuo inconcebible, Cuando en un imperceptible parpadeo, voltea los ojos, Y en la penumbra de su alma,  Se aleja opaca, abdicando su corazón y su mente.

Fariseo

Siempre, el miedo al sufrir inminente,  Fariseo aconseja indecente a tu mente. Y entonces, entregas vacuo  ante el temor  Presente, e l amor inmortal, a la muerte.

Bien alta la frente

Un día solemne,  juró por siempre  me cuidaría Firme, bien alta la frente  hasta en la muerte.

Agobio impropio

Te mientes sonriendo consciente  A ti misma, y  en tu cinismo erguido. Construyes demente un mundo rudo, Lleno de silencio y ruido. Mientras en el frio agobio impropio, De tu futuro incierto sin brío.   Extrañas callada, la paz bondadosa,  De cuando inocente h as nacido.

Separado del rio

Por qué muero cuando río Como un pez inocente  Aterido de frio en invierno,  Alejado  d el rio.

Pregúntale

Cuando la implacable  consciencia te provoca,  Pregúntale inconsciente  la verdad a tu boca.

Por la necedad oculta

En el despuntar del alba  Abro mis ojos francos; Buscando ansioso la felicidad,  Por la necedad oculta.

Inexplicablemente

Inexplicablemente  incierta, fue cruel, Como el lobo hambriento Preciso en la estepa.
No podrás negar l a miseria de tu vida. Por más que sonrías. 

Soplo Divino

Y el amor inextinguible,  Cómo lo es en su pureza. Avido, excita su fuego Con el suave soplo divino. Purificando ígneo el odio,  La traición, y la bajeza. 

Conexión secreta

Y ahí, donde nos rechazamos inconscientes,  Ignorando cegados por la carne el alma. Se encuentra l a conexión secreta insensata,  Que misteriosa, con llanto simulado nos ata.

Era necesario

Debo honrar mi  infinito amor por ti. Con mi alma al  desnudo, aun con hambre,  te perdonó. Mi corazón voraz, en un grito alado lo  demanda, Y todo mi ser  cada  segundo vivo me  lo exige. Te dejo ir,  suelto tus manos frías e n l a niebla; La misma donde un día, abriendo perdida la herida ancestral De tu existencia, forzadamente seria, y ebria  de egoísmo. Rondando perdida en el bosque fatal de tu codicia; Arida, buscaste formal, fugaz, vacía, en lo banal edificar tu vida. Ebria de placer carnal sin fondo, En la densa arboleda, temblando dura, llorando te adentraste. Ahora solo pido que tu prosaico corazón sin techo, Jamas olvide, que eternamente ardoroso viviré  i ncorpóreo en ti. Igualmente pido redimido en Dios, q ue el momento estentóreo Llegue bruñido un día, c uando  tu inesperado renacer Cristiano Este  cercano,  s eas tu quien inevitablemente justa, Exquisitamente agitada, pero  armada  de ...

Desenfreno

En esa farsa antigua interminable,  En la vida muerta indispensable, donde La mentira cada día, indecente, en tu alcázar Sin cimientos indiscreta cobra vida, En el frenesi inocente latente de tu piel, De tus corvas, y en el inclemente desenfreno Ingenuo de tus miedos.  Y en tu herida tremula, escondida adolorida En el hueco rotundo inerte de tus ojos, Por el llanto inevitable contenido, casi ciegos.

Sonriendo a mi cadalso

La vida es la comarca de las heridas Y de la inexplicable ruina, donde la codicia anida,  Y el egoísmo altruista, Como el deseado vino, a la traición mortal se abraza. En el plano mundano no hay certeza plena  De amor, n i de agua, ni alimento, tierra o lecho. Mientras el amor, sorprendido, se mancha copulando Bajo  la arbolada deshojada,  en mortales estertores. La palabra fácil, es dura y es frágil,  Levantada firme con innobles ilusiones. Solo Dios, con su precioso resplandor preciso,  Nuestro o bscuro corazón enciende en gracia. Y en esta vida ufana, de miseria huraña intensa.  Y en el dolor inmenso,  h ijo fortuito de lo falso.  Camino cierto en pena, sonriendo al fulgor de mi cadalso

Ojos ateridos

Te veo desalmada,  tal como de día ahora eres, Te siento inocente,  como de noche siempre puedes ser. Nada puedo contra tus miedos aceptados,  Que te encerraron Inciertos, i nfantiles, e n una jaula de oro; En la cima colectiva  disfrazada de bondad,  De una d epravada colina. Donde los ojos muertos de tu artero c arcelero. Incesantes, hipnotizan f ríos  escondidos,  Engañosos, tus asustados ojos ateridos

Duermen las estrellas

Duermen las estrellas tersas, Veleidosas como velas prófugas no me esperan; Suspiran ocultas tras un velo blanco, Por la sediciosa niebla vaporoso entrelazado. No se porque me niegan sus encantos, Las busco, las invoco, p ero me toman por un loco. Y sin embargo las anhelo, soñando un día Descubrir en pálido asombro, sus ocultos sobresaltos. En mi mente, las admiro silente, con dolor, buscando Sus ojos misteriosos, p ero son evasivos Como peces inocentes asustados, Cuando ruge como reina imperativa la tormenta sobre el lago. Se resisten, como trémulos muslos vivos de vírgenes vestales, Tentadas por las tímidas caricias d e mis desalentadas manos. Observo intenso mis adentros, ya mortalmente desangrado, Un poco desalmado, y me pregunto mudo; Porque insisto necio e n vivir perpetuo en pena, En la violenta selva muerta de mi descompuesto antaño?. Puedo conjurar el daño errado Mordiendo hambriento u nos labios rojos carnosos de verano?, O ...

Mientras

... mientras despierto duermo,  muero lento ante tanta desventura.

Roca fría

En un banal esfuerzo y alargado desconcierto,  Enlutaste fatal m i alma ilusa, c ansada de muerte. Por ello no creo en ti, solo creo en el amor, Y en la cobarde perversión defensiva de la gente. La sacudida inclemente, causo  un alud brutal,  De la nieve cegadora que espléndida coronaba mi frente. A cambio, ha quedado presente una roca fría indemne,  Enlutada, qué protege enigmática  mi corazón y mi mente.

Llegara el día

Ceso  abrupta,  la divina  fantasia. Murió  profanada,  en los  arrabales  De   tu lujuriosa  y turbia  compañía. Por sus manos  enjutas, malolientes A vejez  desamparada. Tu piel,  tu ojos,  tu boca,  Todo tú ser entrego  ardiente  su luz. Y tu cabello  brujo, perdió de repente, En ira, su ensortijada m agia. Todo inserto  en un rapaz  momento incierto, Alimentado  por tu  caprichosa m ente,  Siguiendo la fiebre de tu insaciable Y malherido bajo vientre. El tiempo  pasara,  porque eso  es lo que hace. Y así, arribara  el día. Porque arriba inesperado co n violencia. Abrirás tus  ojos  macilentos,  y veras Con claridad  punzante Tus frívolos  tropiezos.  Y en ese preciso Instante,  sentirás veloz  como un   relámpago. La inconcebible  magnitud  del dolor,  Que ...

Paciente

Paciente, te espero inquebrantable,  decente en el camino/ Mientras nadas ansiosa voraz,  quebrada, en un rio perdido/

Por sorpresa

Bajaré mi cabeza,  y  levantaré mi dolor,  Por sorpresa ...

Lo vi

Senti dormido el amor divino,  Y lo reconocí medio despierto.

Al fin

Me me siento liviano,  Desencadenado, h e aprendido callado, En el sermón feroz  a  perdonar hincado, Ese es mi destino.
Por que matar furioso al ruiseñor , Cuando su alma iluminada te vela?.

Tu dolor interno

Y en tu silencio absorto, rudo, intenso. Duerme agitado tu dolor interno extenso.

Igual

Porque la vida no es uno mas uno igual a dos, En verdad es uno mas uno igual a uno.

Fulgor

Te añoro luminosa,  Como se añora a obscuras  Una vez conocido, el fulgor Ambicioso de tu rostro.

Como un ciervo

Era tierna y leve,  Impecablemente s igilosa. Desconfiada,  Como un ciervo perdido  Adolescente. 

Bajo la piel

Un corazón erguido  por la adversidad mundana silenciado,  Inocente se asoma pulcro a la ventana.  Y con placer nocturno prohibido, por necesidad de luz, Desnudo y puro, en la tenue claridad astral se baña. Cavilando iluminado, sobre la vida vivida ausente y su sentido.  Mientras escucha con furia, desconfiado; Que bajo la piel, se esconde sin pudor, espléndido un aullido,  Por la trémula duda incierto, sin duda cierta enmudecido...

Destierro

Del amor es lento  y doliente el destierro;  Es, como si interminable, discreto sin filo, Te atravesara caliente  las tripas  un fierro.

Como?

Como puedes hablar del amor, Y en tu cama quebrada profana; Sin compasión visible en tus venas, Matar al ruiseñor con penas.

Ojos Taciturnos

Despierta me dijo inconclusa,  Qué cuidada y triste, yo e stoy dormida. Y para desvelarme necesito  Tu incógnita energía. Y así  renovar con luz,  Mis ojos taciturnos sin risa.

Discreta

Empece a sentir cosas, dormida De día, irreconocible le  dijo. Mientras secreta, se enfrascaba discreta,  Fogosa, en pieles inciertas. 

Se deslizo

Sonriendo parca, Se deslizo cauta al vicio; Entre los abrazos.
En mi sonrisa, se acuna el dolor sin prisa, Del veloz mundo iluso perdido
Que le pasa a tu alma cuando tu corazón se convierte en hierro?

Ardiendo

Me agobio su cobardía,  No pudo soportar el amor entero;  Y valiente, intensa, defenderlo   Con la  vida.

En tu letargo

Abrazando medio muerta tus miedos  Encubiertos, transitoria , sin gloria. En tu deliberada ignorancia  Te decantaste fria por el efebo amor  Desierto . Y en tu letargo incierto, n unca  Supiste d e mi abierto amor por ti. De su vida secreta ardiente, cierta, Y su simpleza. De su muerte valiente cotidiana,  Templada, inevitable, y  su entereza. Que paciente,  ebrio en ti, navegaba  Desafiante orgulloso l as tormentas. Febril, anhelando humilde distante, feliz,  El bienhechor a brigo  eterno de tus pechos.

Luz negada

Cuando la implacable obscuridad, Combativa, se presente fria en tu ventana. A saldar rigurosa  las deudas egoístas  Que ayer eclipsaron el esplendor de tu mañana. Encontraras penosa, por el dolor cegada,  La luz negada custodiando  tus entrañas.

Tantas penas

Tantas penas, tanta sangre futura Valiosa perdida . En círculos, perdidos en lo mismo  En ansia extrema,  Aguardando ciegos l as sorpresas. Mientras ignoramos con la piel plena,  La realidad interna serena. Que oculta, te ilumina impasible, c ertera,  De manera imposible, d e los pies a la cabeza.

Sin Doble

El dolor, con amor  Desconocido Nuestra alma fermenta. Y en el embriagante  Y penoso b urbujeo,  Sin miedo;  Se destila v aporosa,  Una nueva vida r utilante; Noble, sin doble.

La grieta

Se ha herido de  muerte  una vida, conjunción  de  muchas  Vidas. Albergó dichosa, una aventura amorosa majestuosa.  Llena de espíritu, plena   de carne y gloria. Donde no existia  la noche,  todo era sol,  ausencia  de sombras. Pareció sería  siempre, un viaje honroso, compartido,  interminable.  Una solida certeza,  un vuelo valeroso  enlazando heroico en  el aire nuestras almas.  Todo era transparente,  carente de sospechas. Pero al fin  triunfo  la boca,  preño  la duda,  y gesto la  grieta.

Si

Hay algo interno intenso, eterno, y en mi caos, perfecto; que vivo, me Lleva muerto a amarte; y en la distancia amarga, y en íntimo silencio, Alucinar guardarte. Es el amor consciente, coherente, inquebrantable, gratuito  Y antiguo, que rompe poderoso las corazas rancias, y permite Manifestarse libres y suaves las vivencias francas . Por eso te muestro con el corazón abierto, y la razón abyecta, que me Duele intenso tu suplicio interno. Es bajo mis ojos, una nueva prueba que busca brusca,  despertar  Gloriosa de golpe tú ser d ormido. Deberas entonces descubrir salvaje, que el coraje vive en ti, Subterráneo, asustado y altivo; Y advertir en tu deliberada muerte, que estoy ahí, a tu lado, con las Garras listas y mi furioso corazón sereno, bajo en al asombro asesino, Partido.

De regreso

A pesar del profundo  y penoso desengaño, t e amo sigiloso,  En nuestro inescapable siempre,  como antaño.  Como en la helada tundra se ama desnudo el templado  Sol lejano. Y siento ardiente en mi alma, tu dolor sagrado humano. Reposa en Dios, el revelara la paz a tu corazón arcano aún Profano,  ahora insoportablemente herido. Y regresara ufano,  Iluminando tus ojos con el fulgor cegador ayer hermano.

Promisorio despertar

En el promisorio despertar  Del día. Cuando la sinfonia  de la vida Nos recuerda bendita  Y albina,  el  destino desafiante, Que directo nos mira.
Yo soy tú, y tú eres yo; Porque sin duda, somos todo.

Evidente

Es recóndita  t u alma temerosa, Sosegada, luminosa. Y desnudo, tú mundo opaco   Manifiesto, a  destiempo  somnoliento.  Violentamente, en sus cimientes, Es es sin duda evidente.

Tu espíritu

Un día secreto, preciso En tu horizonte mistico perdido; Encontraras redentor, tu espíritu  Genuino, rendido.

Recién nacías (A Pascal)

Recién nacías, y emanando un silencio  Regio, sutil mirabas sin duda recio. Mientras tus profundos ojos  sanos,  Absortos,  Discernían l a innecesaria  rigidez  Del día. En tus ojos, con brío opuesto al frío,  Rebelde clave los míos,  y vi en ellos  En asombro, f luir serenos dos ríos; Intensos, resueltos, inmensos. Lavando serios en lagrimas puras, Las manchas del alma,  h ijas del miedo.

Nube umbría

La pena me observa oculta, Brillando obscura, Como una nube umbría Helada, cargada de bruma.

Acatare su ritmo

Pase lo que pase transitorio, Este es mi inhóspito destino; Respetaré sus pasos, y fiel Constante, acatare su ritmo.

Hay algo

Hay algo estable,  Inexplicable, e téreo; En la infinita frontera  Interna d e los besos. Es el prístino amor eterno En verso.  Que prodiga c alor y amor  Gratuitos;   Al helado humor inverso Externo.