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Grano a grano

Como un reloj de arena, Preciso, grano a grano. Busco vago en este mundo Deshonrado, bravío la cordura. Y mi corazón hermano, Por la engañosa decepción  Quebrado. En un oscuro callejón   Maliciosamente desollado.  Se ha vestido   de armadura.

El rayo

En estruendo y con relámpagos profanos, anulaste las promesas,        se silencio tu boca, y enmudeció la pureza de mi canto.

Entre Sonrisas

Como un disparo frio ejecutorio,  Se presento  su bala mortal sobre mi alma, De la vida posible enamorada. Y en un certero instante,  Advertí cortante el rostro amable del verdugo,  Que entre sonrisas  En el barro fabricadas, amando el cielo ... s ollozaba.

Recuerdas?

Recuerdas como antaño nuestro amor  Era en esencia puro?. Y con el poder de nuestra fe,  Aquietábamos  la insoportable angustia  De la ausencia?. Mientras siempre pacientes, arrullábamos en duelo inmenso Nuestros separados huesos, Con nuestros recónditos lamentos.  En la eterna espera  del soñado instante  De nuestro ansiado reencuentro.  Como, valientes liberábamos nuestros  Cuerpos d e la ilusoria prisión de la distancia. Hilando nuestras almas delicadamente Extensas,  para abrazarnos hambrientos de piel,  En el viento.

No era necesario...

No era necesario crucificarme presurosa en el altar voraz  de tu desdicha. Solo requerías descifrarme a zarosa con tu alma digna, c omo tu inmortal romance. Y  así, envuelta en gracia, y vestida de nobleza, al alba Lanzarte serena, curiosamente ingenua, a  navegar en compartida soledad otros íntimos océanos.  Quizá ilusorios, tal vez ufanos, de cualquier forma procaces, mundanos. Para descubrir al fin en una herida, en pasmo,  que en un aciago día de naufragio, todo termina,                                                                                                           ... Como empieza ...

Invierno

Hoy callan los arboles, lloran mis flores/ Ladrando templados aguardan mis perros/  Y yo, postrado/ helado/ contemplo Callado el fuego funesto de mis restos/
Se que aquel nublado beso postrero,  Fue tu acobardada discreta despedida. Lo se,  lo siento en el fulgor sutil de mis entrañas,  Como mariposas blancas asustadas. Y por mas que mundano lo intento,  No puedo rogando hirviendo  sosegarlas. Se también,  que esta agitación interna n o existe Solo por tu ausencia.  Hay algo mas,  algo vehemente,  Inescrutable,  en tu indiscreta inconsciencia.  Que inevitablemente   incoherente, cada mañana Cuando nace el sol,  afilada punza  mi vientre.

Pasión etérea

En impúdica alquimia, En un placer novel convexo; Como una borrascosa brisa, Transmuto con morbo En la cornisa d e su sexo, La pasión etérea, en plomo.

Pálido silencio

Me he convertido en un fantasma Maltrecho. En un mundo donde la vulgaridad Rechaza el hialino diamante del universo. Por brillantes cristales siniestros . Y observo de reojo en pálido silencio, El macabro desfile  de incontables almas,  Con un hoyo negro en el pecho.

Declaración

Aspiro sin pausa a ser un espíritu transparente, Donde mi alma clara supere a mi mente. Y cada vez que la tentación y la duda intenten Dar a mí ser moral temprano la muerte. Rugirá mi corazón como león valiente desafiando La siniestra oscuridad al frente,  Portando un vela cegadora  voraz, de puro celeste.

Y soñé

... Y  soñé que me llamaba para amarla, Como oleadas salvajes embistiendo mi pecho. ... Y abrumada aclaraba en luz celeste los hechos. Como negar el amor que vivifica a los muertos?

Jardin de los cerezos

He descubierto por fuera, e nsimismado  Ufano en mis manos,  Qué pensando triste me envejezco. Y por dentro  siento en lenta agonía, Qué taciturno, sin riesgos fallezco. Se ha marchitado desierto en el olvido, Mi secreto jardín de los cerezos...

Dime

Dime algo, dime algo bello,  Algo dulce,  como el canto de una aurora,  Que surque inocente, insensata los cielos,  Cruce valiente las selvas,  Salte abrumando los mares,  Y llegue a mi espacio,  a mitigarlo sereno.

Mundo hueco

A sus ojos, ella era una mujer frágil, completa, quasi divina, Y el,  aproblemado,  Vivía solo para amarla, y velar por su inmaculada alma fina. Su caída fue terrible, fatal, como un rayo en el limite interminable Del cielo; Atraída a un mundo hueco, por la fragancia estancada del cieno.

Descansa

Descansa, necesitas alejar tu corazón de la maligna farsa; Los montes, las flores, los mares, las aves, El viento que suave acaricia tu rostro, son sin falta honestos. No reveles tu interior a quienes silencian la sinfonia d el amor. Y prefieren cobardes, danzar arrodillados al ritmo disonante, Del engaño deslumbrante.

Soplo Divino

Y el amor inextinguible,  Cómo lo es en su pureza. Avido, excita su fuego Con el suave soplo divino. Purificando ígneo el odio,  La traición, y la bajeza. 

Sonriendo a mi cadalso

La vida es la comarca de las heridas Y de la inexplicable ruina, donde la codicia anida,  Y el egoísmo altruista, Como el deseado vino, a la traición mortal se abraza. En el plano mundano no hay certeza plena  De amor, n i de agua, ni alimento, tierra o lecho. Mientras el amor, sorprendido, se mancha copulando Bajo  la arbolada deshojada,  en mortales estertores. La palabra fácil, es dura y es frágil,  Levantada firme con innobles ilusiones. Solo Dios, con su precioso resplandor preciso,  Nuestro o bscuro corazón enciende en gracia. Y en esta vida ufana, de miseria huraña intensa.  Y en el dolor inmenso,  h ijo fortuito de lo falso.  Camino cierto en pena, sonriendo al fulgor de mi cadalso

Duermen las estrellas

Duermen las estrellas tersas, Veleidosas como velas prófugas no me esperan; Suspiran ocultas tras un velo blanco, Por la sediciosa niebla vaporoso entrelazado. No se porque me niegan sus encantos, Las busco, las invoco, p ero me toman por un loco. Y sin embargo las anhelo, soñando un día Descubrir en pálido asombro, sus ocultos sobresaltos. En mi mente, las admiro silente, con dolor, buscando Sus ojos misteriosos, p ero son evasivos Como peces inocentes asustados, Cuando ruge como reina imperativa la tormenta sobre el lago. Se resisten, como trémulos muslos vivos de vírgenes vestales, Tentadas por las tímidas caricias d e mis desalentadas manos. Observo intenso mis adentros, ya mortalmente desangrado, Un poco desalmado, y me pregunto mudo; Porque insisto necio e n vivir perpetuo en pena, En la violenta selva muerta de mi descompuesto antaño?. Puedo conjurar el daño errado Mordiendo hambriento u nos labios rojos carnosos de verano?, O ...

Luz negada

Cuando la implacable obscuridad, Combativa, se presente fria en tu ventana. A saldar rigurosa  las deudas egoístas  Que ayer eclipsaron el esplendor de tu mañana. Encontraras penosa, por el dolor cegada,  La luz negada custodiando  tus entrañas.

La grieta

Se ha herido de  muerte  una vida, conjunción  de  muchas  Vidas. Albergó dichosa, una aventura amorosa majestuosa.  Llena de espíritu, plena   de carne y gloria. Donde no existia  la noche,  todo era sol,  ausencia  de sombras. Pareció sería  siempre, un viaje honroso, compartido,  interminable.  Una solida certeza,  un vuelo valeroso  enlazando heroico en  el aire nuestras almas.  Todo era transparente,  carente de sospechas. Pero al fin  triunfo  la boca,  preño  la duda,  y gesto la  grieta.