Prometeo

Cuando el corazón se agravia, 
Quedas seco, frío, como una cruda fractura
Desnuda en el hielo.

Se arrastran los días lentamente,
Presurosos, desprovistos, pero la herida sigue viva; 
No hay nada  terreno capaz de resanarla.

Dentro de ella, 
Horadan el hielo en espera de respuesta, 
Preguntas finas, feroces como rimas.

Ellas, me encadenan a la roca, 
Y cada mañana, como águilas plegadas a los dioses
Me devoran las entrañas.

El corazón late aparente, pero se vive como muerto. 
Esperando resignado, un nuevo cadalso inesperado
Cada aurora.

Caer en agonía por la noche, 
Para despertar al alba entre el crujir de huesos fríos, 
Y un fatídico vacío.

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