A mi amada Roja

Roja, esa loba misteriosa, 
Encarnada grácil en otra forma.

Amorosa como una rosa frágil,
Un día brutalmente despojada de sus ropas.

En silencio sufre sola, evocando ansiosa 
Esa antigua sombra que a su corazón provoca.

Y rechaza dulce cada pócima amorosa, 
Que mi magro conocer convoca.

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