Comencé a buscarte a tientas a una edad temprana, En las noches vacías ardientes d el desierto. En las pieles ansiosas de mujeres vulneradas, Qué perdían degradadas, la vida sin aliento. En las heroicas historias ancestrales Que en éxtasis culminan en los textos, Y en infinidad de tascas de efímero recuerdo. Te buscaba paciente de reojo en cada espejo. Para encontrar fallido, doliente, mi pálido reflejo. Cuantas bocas desiertas, secas, m edio muertas, Probe sin suerte. Esperando en ellas, perfumada, reencontrarte, El tiempo lánguido paso sin gloria, y los años Funerarios, se adornaron grises con crespones. La esperanza en el destino de encontrarte En mi camino, se moría en el roce insatisfecho Con legiones de abatidos corazones. Hasta que un día riguroso, cotidiano, Dios corrió el anciano cortinaje, y en un rayo de luz Te presento probable, como una loba s...