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Mostrando entradas de mayo, 2018

Donde el dolor ya no espera

He pisado fuerte p or los caminos duros De mil muertes / Navegado por edificantes mares y caminos Indecentes / Surcado hipnotizado, e l aire intoxicante  De mis presuntas amantes /  En busca d el amor presente, d onde el dolor  Ya no espera /
El dolor es la espinosa entrada al universo ...

No hay paz

No hay paz/  hay solo frío en mi caldero/ Helando mi sangre en el silencio/ Mientras confundido/ busco al Dios presente/ En el infatigable estruendo/

Algo

Algo muere en todo, cuando sabiendo, matas...

Secuestrado

Mi espíritu crío,  fue violentamente secuestrado  por el frío,  En el barrio secreto del olvido. Engañado por el miedo artero. Cuando aprendía libre, con brío,  del delicado amor prístino.

Confieso

Hay una maternal bondad en ti,  Que emana tersa como fuente d e tu sexo. Y universal, abraza generosa, Como un manto protector convexo.

Loba Salvaje

Comencé a buscarte a tientas a una edad temprana,  En las noches vacías ardientes d el desierto. En las pieles ansiosas de mujeres vulneradas,  Qué perdían degradadas,  la vida sin aliento. En las heroicas historias ancestrales  Que en éxtasis culminan en los textos,  Y en infinidad de tascas de efímero recuerdo.  Te buscaba paciente de reojo  en cada espejo. Para encontrar fallido, doliente,  mi pálido reflejo.  Cuantas bocas desiertas, secas, m edio muertas,  Probe sin suerte. Esperando en ellas, perfumada, reencontrarte, El tiempo lánguido paso sin gloria,  y los años  Funerarios, se adornaron grises con crespones. La esperanza en el destino de encontrarte  En mi camino,  se moría en el roce insatisfecho Con legiones de abatidos corazones. Hasta que un día riguroso, cotidiano,  Dios  corrió el anciano cortinaje, y  en un rayo de luz  Te presento probable, como una loba s...

Prometeo

Cuando el   corazón se agravia,  Quedas seco,  frío,  como una cruda fractura Desnuda  en el hielo. Se arrastran los  días lentamente, Presurosos, desprovistos,  p ero la herida  sigue  viva;  No hay nada  terreno  capaz de resanarla. Dentro de ella,  Horadan el hielo  en espera de respuesta,  Preguntas finas,  feroces como rimas. Ellas, me encadenan  a la roca,  Y cada mañana,  como águilas plegadas a  los dioses Me devoran  las entrañas . El corazón late aparente,  pero se vive como muerto.  Esperando resignado, un nuevo  cadalso inesperado Cada aurora. Caer en agonía por la  noche,  Para despertar al alba  entre el crujir  de huesos fríos,  Y un fatídico vacío.

Sin tan solo

Si tan solo hubiese apreciado  La cruel verdad de tu pasado, Tu presente desvirtuado,  Podría haberlo vislumbrado.

Puñales en el viento

Tu sonríes sin esfuerzo,  Yo vivo envilecido mi tormento. Sin pudor des-haces el amor,  Yo muero de pena en el intento. Tu regalas besos encubiertos,  Yo recibo puñales en el viento.

Cobijado por el Alma

En la soledad  Del cuerpo hueco,  Duerme inquieto  El corazón maltrecho. Cobijado por el alma  Plena, Qué le ofrece al alba  En calma el pecho.

Pira funeraria

Converso con el viento,  porque  se que  es  nuestro Mutuo c onfidente. Pregunta a el tu  entonces  de mi inagotable  Amor  por ti. El, te hablará d e mi interminable y honrada  pena,  Y de  mis enrarecidos goces. De mi pertinaz anhelo,  por r efugiarme helado, En tu cálido v ientre.  Como un niño huérfano, q ue hambriento de tus noches,  En la inanición perece. De mi infinito deseo,  de escudriñar el fondo de t us ojos, Buscando la fuente de tu alma c on ardor ferviente. Y sofocar en ellos  el fuego voraz perenne,  Que sin tregua,  cada mañana e n una pira funeraria, Mi corazón de león e n holocausto ofrece.

Como un niño salvaje

Llegara sin falta el día luminoso atisbado,  Esperado por tu noble corazón  sagrado. Tus nublados sentidos se verán repentinos, Majestuosamente desnudados. Caerá el manchado cortinaje,  Que ficticio te proibia advertir el divino paisaje; Y tu piel, tus oídos y tus ojos c ristalinos,  Sentirán de nuevo el cielo como un niño salvaje.

A mi amada Roja

Roja, esa loba misteriosa,  Encarnada grácil en otra forma. Amorosa como una rosa frágil, Un día brutalmente despojada de sus ropas. En silencio sufre sola, evocando ansiosa  Esa antigua sombra que a su corazón provoca. Y rechaza dulce cada pócima amorosa,  Que mi magro conocer convoca.