Aun no arribo a superar tus Sórdidas falencias. Y no puedo evitar, que tu duro Inesperado lado obscuro; Muerda inclemente, agudo, Mi arrodillado corazón profundo. El mismo, que ha anhelado iluso, Cada segundo insulso, Ver vehemente en una visión ficticia Sin rumbó; Tu alada sonrisa, atravesar mi Puerta buscando el amor y la vida. Doy la batalla digna , disputando De pie, en la esquina d e mi vida. A los cuervos rapaces, la alegría Caída abrupta en la cúspide de mis días. Para expulsar de mi pecho tantos Recuerdos fariseos, sobrevivo erguido, Porque ese es mi espinoso camino .