Fariseos
Aun no arribo a superar tus
Sórdidas falencias.
Y no puedo evitar, que tu duro
Inesperado lado obscuro;
Muerda inclemente, agudo,
Mi arrodillado corazón profundo.
El mismo, que ha anhelado iluso,
Cada segundo insulso,
Ver vehemente en una visión ficticia
Sin rumbó;
Tu alada sonrisa, atravesar mi
Puerta buscando el amor y la vida.
Doy la batalla digna , disputando
De pie, en la esquina de mi vida.
A los cuervos rapaces, la alegría
Caída abrupta en la cúspide de mis días.
Para expulsar de mi pecho tantos
Recuerdos fariseos, sobrevivo erguido,
Porque ese es mi espinoso camino.
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