Las tinieblas
En esa farsa antigua interminable, donde
La mentira cada día, indecente, en tu alcázar
Sin cimientos indiscreta cobra vida;
En el frenesi latente de tu piel,
De tus corvas, y en el inclemente desenfreno
De tus miedos.
De tu herida tremula, escondida adolorida,
En el hueco inerte de tus ojos.
Por el llanto contenido, casi ciegos.
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