Roca fría
En un banal esfuerzo y alargado desconcierto, Enlutaste fatal m i alma ilusa, c ansada de muerte. Por ello no creo en ti, solo creo en el amor, Y en la cobarde perversión defensiva de la gente. La sacudida inclemente, causo un alud brutal, De la nieve cegadora que espléndida coronaba mi frente. A cambio, ha quedado presente una roca fría indemne, Enlutada, qué protege enigmática mi corazón y mi mente.