Crucifico mi alma
Muero al despuntar el alba,
Muero también cuando el sol descansa.
Muero en ansia, al abrir mis ojos yermos,
Y desconocer su novel rostro;
Tan esquivo, como su reflejo de reojo
Ante nuestro espejo roto,
Muero en desconcierto por la violenta
Contracción de su alma.
Muero por volver a ser el porvenir
De sus Caricias.
Muero porque las degrada en una piel
Que huele a morbo.
Muero por morder sus labios rojos,
Elusivos como cardenales mozos.
Muero por escuchar su dulce voz
Y que resuciten mis oídos Sordos,
Muero por conjurar su corazón,
Y liberarlo de ese mundo impropio.
Muero, al reconocer que solo fue
Un divino sueño.
Muero, porque no nacen las palabras
Claras para expresar mi interminable duelo.
Muero por la incomprensible crueldad
De la farsa.
Muero en el eterno agravio,
Por un secreto amor perpetuo que mata.
Muero trastornado, por el ser amado,
Que febril me dio la espalda;
Y en un delirio asesino, crucifico mi alma.
Muero también cuando el sol descansa.
Muero en ansia, al abrir mis ojos yermos,
Y desconocer su novel rostro;
Tan esquivo, como su reflejo de reojo
Ante nuestro espejo roto,
Muero en desconcierto por la violenta
Contracción de su alma.
Muero por volver a ser el porvenir
De sus Caricias.
Muero porque las degrada en una piel
Que huele a morbo.
Muero por morder sus labios rojos,
Elusivos como cardenales mozos.
Muero por escuchar su dulce voz
Y que resuciten mis oídos Sordos,
Muero por conjurar su corazón,
Y liberarlo de ese mundo impropio.
Muero, al reconocer que solo fue
Un divino sueño.
Muero, porque no nacen las palabras
Claras para expresar mi interminable duelo.
Muero por la incomprensible crueldad
De la farsa.
Muero en el eterno agravio,
Por un secreto amor perpetuo que mata.
Muero trastornado, por el ser amado,
Que febril me dio la espalda;
Y en un delirio asesino, crucifico mi alma.
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