Mi campo
Mi campo andariego y yo, al alba hambrienta de ti,
Esperando tu presencia, en esencia desaparecemos.
Sorprendentemente yermos / dolorosamente congruentes.
Y en nuestro ocaso, escasos, conscientes, de la verdad
Y en nuestro ocaso, escasos, conscientes, de la verdad
Llenos; en un impasse inmortal, morimos plenos.
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