Mi boca desierta

Lucia divina, iluminada, como una joya
Pristina, un tanto asesina.

Bajo el impuesto disfraz de ese promiscuo 
Y pernicioso atuendo.

Mi boca inocente desierta, 
Por la ausencia de sus labios frescos.

Desconsolada temblaba incierta, 
Cauteloso deseando morderla.

Como al hechizado vientre eterno,
De una mujer que frívola espera en el desierto.

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