Entradas

Mostrando entradas de 2017

La delicia de su risa

Cada día de soñadora codicia,  Aguardando la delicia de su risa;  Absorto, se me escapa grave  La consciente alegría de mi vida.

Escondes tus manos

Haces mas daño cuando lasciva hieres, y furtiva escondes tus manos ...

Que pasa con el alma

Que pasa con el alma blanca, Cuando en una noche larga infausta, Enamorado con la farsa, Hambriento esperas a ver su luz llegar al alba. Mientras ocultando celosa la gélida espada, Con palabras precavida, Te asesina pristina tu amante por la espalda. Y mientras inquisitivo, con los ojos abiertos, En el fango te desangras. En un postrer atisbo la ves partir, con una sonrisa Cegadora de blanca. Cegadora de blanca, en la neblina, en inusitada calma.

Susurro ubicuo

Has olvidado en su sepulcro La enamorada carne de mis huesos?, Has olvidado  el cósmico  Susurro ubicuo de mi aliento?.

Canto seco

Era en parte ella,  Aturdida entera Por la voz del miedo. Caminando urgida,  Hacia e l canto seco,   En las tinieblas.

Epitafio

Se escapó en la noche obscura,  Con miedo,    Mi mano d e su frio encierro/ Y palpando el filo agudo de tu hierro, Con luz  Escribió sin nombre, tu epitafio/ 

No te aflijas

No te aflijas  detrás de tu estoica  sonrisa, A pesar de tu intima codicia, Sere sin falta e n tus sueños desenvueltos,  Solido,  tu espejo.

Febril

Ser pleno en tus huesos conscientes Sin sueño; d espierto. Feliz en tu piel febril sin barniz.  Es sentir l os linderos cercanos del cielo.

Diminutos

Entonces, diminutos, se esconden Tras cortinas caprichosas, Bajo ilusiones mundanas majestuosas En el desgarrador tejido del silencio.  Nada importa,  El golpe engalanado dado al forastero,  Regresa en breve  a reclamar el precio,  A quien lo asesta artero.

Estrellas fugaces

Sus ojos mansos probables, Pasaron leves como eternas estrellas fugaces, Incendiando a su efímero paso,  Mi helada existencia y sus ficticios ropajes.

Susurros

Así como la luz del sol, ostensible Despierta vibrante al girasol. La vulgaridad del ser, excita Subrepticia, la obscuridad del alma.

Detrás de una sonrisa

Detrás de una  Sonrisa insumisa ,  Encontraras sin prisa En el amor;  Para encontrar a  Dios,  Una pesquisa.
Si pudieras acallar tu mente con el aullido de tu corazón ...

Abre

Abre tu corazón  Y cierra tu mente. Y el cielo pernoctara  Detrás de tu frente.

Dura Soledad

Solo en la dura soledad encontrara Tu alma extraña compañía. Las besos falsos, los abrazos crasos, Son el efímero preludio carnal  Inevitable, de tu próxima agonía. 

Como leones

Donde están  los castos  Corazones /  Que desde sus bermejos  Bastiones / Rugen fuertes, venerables,   Como Leones /

Escucha

Escucha quieto, e l sermón  que reverbera  Inagotable,  En el hueco imperturbable, d e tus huesos.

Mi existencia

Mi existencia  e s una especie  De recóndita c ascada. Donde en medio  del incierto Rugido  De alabanzas,  s e desploma  Manifiesta  la esperanza.

Tus Alhajas

A veces m i duro corazón  Se resquebraja, Y emerge  suave mi luz, Buscando breve t us alhajas. 

Germinaban estrellas

Era todo en mi universo,  En el  germinaban estrellas,  florecían desiertos. Hasta el día inmenso,  denso. Cuando ligera, murió explorando en un hoyo negro.

Doblado

He de morir erguido en  tu vida, O vivir doblado en tu muerte?

Indistinta

Sus manos distintas,  Oscuras en sangre;  Me miraba postrado Indistinta, d istante,              Como al aire.

He visto

He visto en los rasgos afilados De tu sombra; Que tu ingrávido sol, se hunde En el ocaso.

Es posible?

Es posible q ue heridos  Dejemos de nombrarnos? Cuando  nuestros  nombres,  Fundidos,  Se fraguaban  h ace poco,  En la libertina prisión d e  Nuestras bocas. Por que las estériles  Cadenas  y las penas?, Que condenan La exclusiva fraternidad  De nuestras almas. Mientras la vida sin brida  En un mundo frió, Crece corta junto al río.

Tan solido

Me confeso escondida, Distante, al oido, Mi amor fue tan fuerte  Como un suspiro.

Apago sus ojos

Apago mis ojos tibios  con su soplo frío,  Como a una vela endeble  en un templo herido.

Quiero

Queremos vencer al miedo  Que en nosotros como credo existe. Y encontramos serios,  Qué ignorantes tememos lo que existe.

Sin leyes

Recuerdo su voz vestal, sibila En ciernes. Cuando sin leyes e ncendía  De pasión m i vientre.

Ajena apenas

Eres ahora ajena apenas  A mi atónita mirada;  Fuiste sepultada en pena, Una noche obscura incierta. En la ardiente frontera arcana,   De mi diafana morada.

De puntillas

Sonriendo, de puntillas,  Apago la luz. Y en un desconocido ensueño,  Abandono iracunda el sueño.

Luz Radiante

Y así, con humildad vibrante, La amo  con un fulgor salvaje.  Como un diamante  sepultado  Entre las heridas  y la sangre;  Deslumbrante, palpitando  Eterno luz radiante.

Déjame

Salgamos a correr por la vida  esta noche,  Salgamos, cancelemos el sufrimiento del alma, Vaguemos por ahí admirando las estrellas. Déjame navegar junto a ti, icemos las velas,  Salgamos a cubierta, a unidos deshacer las penas;  A besarnos por las noches cubiertos  de sal y arena,  Buscando en la escasez una vida plena. Salgamos a sanar de este mortal cansancio, Te invito a recorrer la vida y a señorear mi risa; Déjame llevarte por ahí donde yo se eres feliz,  Yo se de ti ... Déjame!. Vayamos sin temor, sin maquillar los imprecisos rasgos,  Sin preguntas, sin respuestas;  sin temor a la Muerte, Sin frustración, sin clausura. Déjame mostrarte el gozo donde la verdad culmina;  Déjame invitarte a conocer los nuevos pasos,  Dejando atrás  helado ... el doliente y frio espacio...

Luz encriptada

He elevado mi voz  En los senderos sangrientos del alma. Advirtiendo a los ciegos,  Que existe oculta en fuego una luz encriptada.

Como broza

Nacen a la vida luminosas  Como Diosas; Y en lujuria, el tiempo extinguen,  Y sus velas. Muriendo obscuras, marchitas,   Como broza ardorosa.

Sentir con tu vientre

Acaso no puedes advertir  Con tu vientre;  Como mi corazón inerte, Perece viviendo silente?.

Piedra en arena

Porque lo que ayer hiciste arrogante, gozando indiscreta,  Sembrando indolente penas. Te perseguirá mas tarde en fiesta inquieta, golpeando correcta, Moliendo en luna llena tu piedra en arena.

Cayendo el Sol

Moriré cayendo el sol,  Y cerrando los ojos cansados, Le preguntare a la luz,  Por que te deslumbro la  sombra?.

Amor Final

Siempre me he sentido listo,  Pero por alguna precisa,  Incognita razón, d e amor final, Me encuentro desprovisto.

A Tristan

Tu ladrido cual aullido inteligente,  Tu mirada complaciente, Mitigaban envolventes  Las arrugas desoladas de mi frente. Extrañare tu corazón perpetuo, valiente,  Donde se gestaba inquebrantable  Tu franqueza deslumbrante,  Que me abrigaba entero, infatigable.

Cálida celda

Los años pasan y pasan,  Y altivo, el bruñido asesino, En su cálida celda,  De cobarde amable se empaña.

Pensé

Pensé por un momento tibio,  Eras tu quien abrigada me llamaba; Cuando descarnado encaraba la cuesta,  Con el alma avergonzada helada.

Morir en vida

También podemos morir en vida; Cuando las heridas funestas en tu pecho, Las asesta el corazón amado, mientras  Muere el mismo, sofocado  en otro lecho.

Melancolia

Un corazón erguido,  p or la adversidad mundana silenciado,  Inocente se asoma pulcro a la ventana.  Y con placer nocturno prohibido, por necesidad de luz, Revelando desafiantes aullidos, en la claridad astral se baña. Cavilando iluminado,  s obre la vida vivida ausente y su sentido.  Mientras escucha con furia desconfiado; Que bajo la piel,  se esconde sin pudor espléndido un aullido,  Por la trémula duda incierto, sin duda cierta enmudecido...

En mi ignorancia

He buscado en miradas cautivantes,  En sonrisas aparentemente frescas.   En palabras engañosamente dulces; En corazones pusilánimes Disfrazados de valientes, e lusivas pistas  En mendrugos,  Que me guíen f lamantes al destino.  Donde la furtiva paz, En el amor voraz sin vacilar se embriaga.

Abrazo fatal

Lloro,  como lo hace  Colosal u n sol.  Cuando un eclipse  Inmortal;  En un abrazo fatal,  Lo desvanece.
Hoy, te vi en otra,  y mi corazón  mareado,  Indiscreto, Al suelo cayo pesado.

Misterios Arcanos

Todos esos misterios arcanos,  Guardados con celo mundano e n un rincón secreto. Se mostraran un día ante ti  ladrando funestos,  Por la inevitable verdad por la luz  expuestos.

Eres tú?

Eres acaso tu mismo, o  eres tan solo el reflejo  De un lírico cinismo?. Despierta!,  abre la ventana  y muéstrale tu rostro  Al ciervo. Háblale con esa tenue voz m ortificada q ue insiste  En residir en tu pecho.  Cuéntale de tus yerros y de tus aciertos,  Dile que eres capaz sin titubeos,  de ofrecer tu sangre, Para reanimar  a quienes caminan muertos.