Mis huesos duelen

Se ha convertido mi vida 
En un recinto de lapidas y fosas,

Todo parece estar inanimado.
Solo sopla el viento arrastrando
Pétalos ajados.

No hay llanto, no hay lamentos, 
El pozo de mis ojos se ha secado.

Mis huesos duelen, 
Los siento quejumbrosos y doblados.

Los atormenta una gélida sombra
Intensa, gestada en el pecado.

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