Resucito

Día tras día resucito en la misma historia, 
Muero en el ocaso

Conversando taciturno con su inmensa 
Sombra forastera.

Muero deslumbrado, cuando reanima
Ausente en mis ojos apagados el despertar del alba; 
Reviviendo urgente en fuego sus furtivos devaneos.

Muero embriagado en sangre, buscando una oración 
Potente que coherente la exorcice.

Muero al observar caído mi espejo en trozos,
Clandestinamente roto.

Muero sabiendo cierto, que ella es el complemento 
Exacto de mis huesos.

Muero sucesivamente en cada amanecer, demandando
Un poco ya demente, un final dictamen a la vida.

Muero al escuchar en sus lejanos gritos estridentes, 
El crujir silente, de su inexistente replica.

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