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Mostrando entradas de 2014

Reflejo

Atrapada  En su salón de espejos, Trato de evitar  Su frívolo reflejo, Y trémula,  apago la luz.

Mar adentro

No la volveré a ver, lo sé, lo siento. Su ocaso, y mi herida, me llevaron   Moribundo mar adentro. Aun puedo distante vislumbrar  La silueta d e sus costas Australes  Impolutas d e otro t iempo. Maquilladas en plomizos p eñascos  Mutilantes. Por el siniestro conjuro fariseo,  Escondido perverso t ras el viento.

Cuando perece

Morire de amor,  Morire de amor, Porque el amor  Que da vida, Si lo envenenas ,  Mata.

Se agita

La angustia ante lo falaz se agita,  Por amor, dadle reposo ...

Te levantaras

Te levantaras ferviente cada día,  Y miraras durmiente ilusionada, Tu vida en estertores indolente.   Con tus complacientes ojos vanos.

La caverna

En su cabeza, disimulado, un mundo oculto, En su corazón ya poco humano,  un obscuro vació;  Como el vació glacial de una falsa caverna.  Prefiero morir herido,  antes de discernirla aturdido. 

Algo necesario

Algo necesario  se rompe en mi interior, Como u na piedra, Yo solo siento,  observo, no lucho,  Soy del Dios activo su fiel  experimento. No se si avanzo  o retrocedo,  Pero me envuelve  la sensación De u n constante  movimiento. Los golpes destinados,  que con precisión  Me asesta, a pedazos redentores me quiebran, Y por mil  fracturas  la libertad  me muestran.

Postrer abrazo

Me agravia el recuerdo de la fatídica fecha,  Cuando en un postrer abrazo,  Y con un nudo en las entrañas, te deje Partir con mi corazón atado a ti,  para no volver a verte.  Tu sutil figura se evaporaba febril entre la gente,  Se desvanecía efímera, como si te robara la muerte. En silencio inminente, en un instante,  En mi alma  grabe con un hierro candente,  Tu imagen, tu esencia. Y  lento, en la cima; Como un copo de nieve pendiente,  rezando tu nombre,  Desengañado me precipite a la muerte.

No te ocultes

No te ocultes, muéstrame  Congruente tu rostro desgastado, confirmado Por tus ojos secos soñolientos;  Brillando opacos, renunciando a estar despiertos. Denunciando tu engañosa sonrisa de nardos,  Marchitos en tu intimo desierto. 

Viajo inmovil

Viajo inmóvil,  todo es relativo,  La distancia la oblitera  mi mente. Existo aquí, y errando muero allá;  Resido obstinadamente, vivo,  secreto,  A la vera  de tu lecho insolente; Paso a tu lado fugaz, ingrávido, Y con mis manos endebles,  En eterna agonía acaricio tu frente. Mientras te susurro al oído, cautivo,  Como un huracán prudente; Ignorando funesto mi herida de muerte, Te amare en la penumbra inclemente, Por siempre...

Lacónicos sonetos

Se acallaron las palabras d e fragancia  perfecta; Que en  lacónicos  sonetos,  Conversaban en silencio  c on tu alma incompleta.

La daga

La daga estaba ahí, Me miraba deslumbrante, deliciosa; Aguardaba vigilante, codiciosa, La señal secreta  de su amante.

Su voz

Su voz, de amor fornida/  Intensa como un sable/  En una fiesta acallaba mis  entrañas/ Genuina/ bienhechora/ como el generoso sol De la mañana/ Cuando a gritos/ en impulsos obscenos/  El frio crudo me cortaba/

Es la herida

Ese dolor que punza mudo el confín de Tu costado; Es la herida sorda de tu propia lanza, Cuando perdida, ultrajaste la confianza.

El asombro

Y de repente, c omo una explosión  Indecente,  Ves en tu amada  tu sangre decente  Manchando sus dientes; Con el rojizo fulgor incandescente, De un amor ciego demente.

Espejismos

Mi corazón absorto en este plano,  persiguiendo trepidantes espejismos,  A cruzado el Estigia dolorosamente roto, Pero obstinadamente honesto,  sorteando malherido el mortífero camino,  Ferviente a su destino, como un Titan buscando el cielo,                                                       ... Amorosamente , l ate!.

Son solo frases

Son solo frases,  Pero debes s aberlo. Por tu abandono, Por mí nostalgia. Por tu perjurio, Por mi franqueza. Por tus residuos, Por mis despojos. Por tu fractura, Por mi penuria. Por tu inclemencia, Por mi paciencia.  Frente a mi espejo  Roto... Me recompongo...

Volvere

Volveré a vivir conquistando endeble mi muerte, Auspiciada por tus manos ciegas, Convencidas por las voces vanas de tus huestes;  Porque ni el mortal veneno ni los afilados dientes,  ... Me vencen...

Deseo pétreo

Enmudeció minúscula con miedo,  En su inmediato  sur lejano. Silenciada, por  el duro hierro, De su codicioso yerro. Y canjeo el perpetuo amor etéreo,  Por  un mortal deseo pétreo. 

Una pasión deshabitada

                Se conformo en su fracaso,  c on amores residuales, Su ingenua piel deseaba a ciegas un  amor falaz de  mundanos arrabales.              Quizás una efímera aventura q ue develara su valía; Ahora habita en casa propia, y  su corazón alberga,  una pasión deshabitada .

Sabia

Sabía de mi eterna lucha  Contra mi ancestral condena. De  mis  heridas plenas,  De mis tropiezos,  conocía de mis sueños. Comprendía mis anhelos, mi esperanza.  Sabia de mi búsqueda  Incansable,  hambriento,  medio ciego, Del sol detrás de la tormenta. Y aun así, m ientras ardía  Sin decoro en lujuria  sarracena,  En espasmos egoístas arranco  sin pena  El vestido interno  de mis venas.

Furtiva

Gris es el aire, gris es mi sangre, gris es la vida, gris es el pasto De mi tierra fértil marchita. Desde aquellos días de pálidos soles, cuando en un súbito eclipse, Furtiva apagaste la luz en mi vida.

Herida salvaje

No hay nada inmediato  Que pueda despertarte, e xcepto la sangre. Entretanto, permanecerás  Soñando q ue flotas leve  como el aire. Pero deberas saber,  Que llegara el momento, q ue tu densidad  Crecerá tan grande!; Que caerás rotunda, como un pesado herraje,  Intensa, salvaje . Y confrontaras desnuda t u intima masacre.  Consciente aguardare  a la sombra del valor                                                     el desenlace. Con mi corazón funesto, sombrio,  Como  un bosque de amor d esierto. 

Ingenuo Bardo

Estoy aquí,  Allá, estoy en todos lados,  Pregono mis lamentos  Como un ingenuo bardo,  Mortalmente  Por la espalda apuñalado.

Errante

Errante orbito tus contornos, Y con  gravedad  estable los habito...

Faltas

Falta tu voz en mi estrepitoso silencio.  Falta tu risa viviente en mi infinito sepelio/ Falta tu lluvia en mi pequeño desierto.  Faltas tú, porque sin ti, me desvanezco/

Inmune

Hay un silente dolor inmune al gozo  En mi rostro. Pero también, altivo, existe esquivo En el suyo. Porque la herida cósmica e s tan grande, Que exhibe en torrentes  Los engaños evidentes  lavados  Con mi sangre . Y revela en rojo púrpura, l os disfraces  De colores   de su desfallecientes  flores.

Los laberintos

Buscando la paz,  Secretamente agitado,  Transito moroso Entre ruinas,  Los laberintos  Redentores de las rimas.

Ojos apagados

Ahora  sus ojos e sconden abiertos Su luz prístina, Y albergan sombras francas, dureza Y ruina.