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Mostrando entradas de marzo, 2025

Mortecina

No apagaste la luz cuando precipitada   saliste. Deliberada la dejaste encendida, mortecinamente fina, para ante otro, con rapidez   desvestirte    

Aliento

Días opacos bajo el sol, sosiego,  qué esporádico me arropa en  mis enamorados sueños. Relámpagos despertando r ecuerdos inmortales, t ormento que muerde como el hielo .                                                           ... Aliento. Y en mi centro inexpugnable, esa inagotable  fuerza  indómita, el h ormigón de mi ser  en el  s uplicio. El milagro que conquista apacible mis p enas yo lo exhalo.  Mientras abrumado, mi sabio corazón observa de soslayo l a decadente degradación del regocijo humano . Me embriagare de Dios, buscando  en el la paz divina, que perfuma el hedor de lo mundano .

Mis manos

Acaricio tu rostro mortecino  con mis manos Sediciosas. Y siento como la sangre fluye viva  y se agolpa  Con fuerza en mis falanges. Como un antiguo antídoto,  que busca impaciente  Despertarte.

El rayo

En estruendo y con relámpagos profanos, anulaste las promesas,        se silencio tu boca, y enmudeció la pureza de mi canto.