Porque un día abrirás en rebeldía, Tus ojos marchitos necios desiertos. Y veras perpleja, en burdo desacuerdo externo, Con el é ter cuerdo, n ubes negras. Cargadas de sangre imperfecta, Bajo un cielo antiguo deliciosamente excelso; Por las puñaladas s ecretas, Teñidas de un rojo inconfundiblemente incierto. Mientras un tímido sol deliberado, pálidamente Intenso, l lorara e n silencio i nevitable, ... Un profuso humor bermejo.