La confianza ante el ultraje … Se desvaneció la fe frente a la injuria, Se rompió la piel sincera cruelmente lacerada; Y revelo debajo intacta, con dureza enamorada, La secreta piedra, gris y osada …
Despierto y claro ahora, en el desencuentro, Recuerdo ese amor inmenso; Donde mientras dormía certero, en la niebla Displicente, de repente, te perdí ....
Estoy enjuto, hambriento de tus tenues pies descalzos, Y de tu vientre tembloroso delicadamente expuesto. Estoy hambriento de tus senos, erguidos, temerosos; En su eterno asombro decididamente hermosos. Estoy hambriento de tu boca silenciosa, delirante y sigilosa. De tus piernas trémulas, como peces asustados sin consuelo.