Fallaste confundida in-consciente, Frente al mundano desafío. Pero ardiendo, a tu acecho constante, En el fondo bruno de tu helado rio. Grandioso, habita encendido incorrupto , Tú divino aprendizaje.
Legiones de espíritus perdidos En áridos desiertos. Retroceden al andar, alucinando Frescos espejismos. Beben, comen, copulan, duermen, Por la noche Solitarios dando vueltas sin descanso. Todo es una ciega y vana ilusión, Hasta que despiertan honestos, Enfrentando preñados, el cadalso.