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Mostrando entradas de agosto, 2020

Conexión secreta

Y ahí, donde nos rechazamos inconscientes,  Ignorando cegados por la carne el alma. Se encuentra l a conexión secreta insensata,  Que misteriosa, con llanto simulado nos ata.

Era necesario

Debo honrar mi  infinito amor por ti. Con mi alma al  desnudo, aun con hambre,  te perdonó. Mi corazón voraz, en un grito alado lo  demanda, Y todo mi ser  cada  segundo vivo me  lo exige. Te dejo ir,  suelto tus manos frías e n l a niebla; La misma donde un día, abriendo perdida la herida ancestral De tu existencia, forzadamente seria, y ebria  de egoísmo. Rondando perdida en el bosque fatal de tu codicia; Arida, buscaste formal, fugaz, vacía, en lo banal edificar tu vida. Ebria de placer carnal sin fondo, En la densa arboleda, temblando dura, llorando te adentraste. Ahora solo pido que tu prosaico corazón sin techo, Jamas olvide, que eternamente ardoroso viviré  i ncorpóreo en ti. Igualmente pido redimido en Dios, q ue el momento estentóreo Llegue bruñido un día, c uando  tu inesperado renacer Cristiano Este  cercano,  s eas tu quien inevitablemente justa, Exquisitamente agitada, pero  armada  de ...

Desenfreno

En esa farsa antigua interminable,  En la vida muerta indispensable, donde La mentira cada día, indecente, en tu alcázar Sin cimientos indiscreta cobra vida, En el frenesi inocente latente de tu piel, De tus corvas, y en el inclemente desenfreno Ingenuo de tus miedos.  Y en tu herida tremula, escondida adolorida En el hueco rotundo inerte de tus ojos, Por el llanto inevitable contenido, casi ciegos.

Sonriendo a mi cadalso

La vida es la comarca de las heridas Y de la inexplicable ruina, donde la codicia anida,  Y el egoísmo altruista, Como el deseado vino, a la traición mortal se abraza. En el plano mundano no hay certeza plena  De amor, n i de agua, ni alimento, tierra o lecho. Mientras el amor, sorprendido, se mancha copulando Bajo  la arbolada deshojada,  en mortales estertores. La palabra fácil, es dura y es frágil,  Levantada firme con innobles ilusiones. Solo Dios, con su precioso resplandor preciso,  Nuestro o bscuro corazón enciende en gracia. Y en esta vida ufana, de miseria huraña intensa.  Y en el dolor inmenso,  h ijo fortuito de lo falso.  Camino cierto en pena, sonriendo al fulgor de mi cadalso

Ojos ateridos

Te veo desalmada,  tal como de día ahora eres, Te siento inocente,  como de noche siempre puedes ser. Nada puedo contra tus miedos aceptados,  Que te encerraron Inciertos, i nfantiles, e n una jaula de oro; En la cima colectiva  disfrazada de bondad,  De una d epravada colina. Donde los ojos muertos de tu artero c arcelero. Incesantes, hipnotizan f ríos  escondidos,  Engañosos, tus asustados ojos ateridos

Duermen las estrellas

Duermen las estrellas tersas, Veleidosas como velas prófugas no me esperan; Suspiran ocultas tras un velo blanco, Por la sediciosa niebla vaporoso entrelazado. No se porque me niegan sus encantos, Las busco, las invoco, p ero me toman por un loco. Y sin embargo las anhelo, soñando un día Descubrir en pálido asombro, sus ocultos sobresaltos. En mi mente, las admiro silente, con dolor, buscando Sus ojos misteriosos, p ero son evasivos Como peces inocentes asustados, Cuando ruge como reina imperativa la tormenta sobre el lago. Se resisten, como trémulos muslos vivos de vírgenes vestales, Tentadas por las tímidas caricias d e mis desalentadas manos. Observo intenso mis adentros, ya mortalmente desangrado, Un poco desalmado, y me pregunto mudo; Porque insisto necio e n vivir perpetuo en pena, En la violenta selva muerta de mi descompuesto antaño?. Puedo conjurar el daño errado Mordiendo hambriento u nos labios rojos carnosos de verano?, O ...

Mientras

... mientras despierto duermo,  muero lento ante tanta desventura.