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Mostrando entradas de marzo, 2019
Los años pasan sin ropajes,  y yo,  Como Sisifo retrocedo. A ese puntual momento seco,  Cuando decidiste sin apego, Mostrarme rabiosa  tus colmillos,  Y abrir febril mi pecho.
Tenia sin vida, Un poderoso corazón A escondidas.

Pude ver

Un día pausado, Levante mis ojos, pesados, Y admirando la escarpada Montaña pude ver,  Que la luz brillaba justa, Extraña en otro lado.  Brillaba noble interna,     En mi corazón encadenado.

Aquel que aprende

Aquel que aprende debe sufrir. Y aún en nuestro sueño el dolor que no puede olvidar cae gota a gota sobre el corazón, y en nuestra propia desesperación, en contra de nuestra voluntad, la sabiduría nos llega por la terrible gracia de Dios Aesquilo