Fue claro, como la turbia luz De un sol poniente. Lo supe al recorrer a tientas El mensaje obscuro d e sus letras muertas. Distantes, desafectas , asesinas, como Desalentadas flechas. Vi su herida, era grave, demasiado Intensa; Sufrida en los agrestes l aberintos De su núbil gloria. Se extravió, heló mi sangre, y altiva Cancelo mi historia. Y en sumario juicio, c ondenó indecente, Al cadalso la palabra, Declarando banal, e n iracundo asalto, La validez de mi existencia. Justo c uando el amor p odía vislumbrarse Pleno, conquistando s ereno, el infortunio.